No todos los vuelos en parapente son iguales. Según lo que busques —tranquilidad, adrenalina o pasar el máximo tiempo posible en el aire— hay una modalidad para ti. Te explicamos las tres para que elijas el vuelo perfecto, sobre todo si es tu primera vez.
Vuelo de bautizo: el más tranquilo
Es el clásico y el que recomendamos para empezar. Un vuelo suave, sin maniobras, para disfrutar del paisaje y de la sensación de volar con toda calma. Ideal si es tu primera vez, si te da un poco de respeto o si quieres un plan relajado. La mayoría de la gente empieza por aquí, y se enamora.
Vuelo acrobático: para los que buscan emoción
Si lo tuyo es la adrenalina, esta es la tuya. El piloto añade giros, espirales y maniobras que te dejan el corazón a mil, siempre con control total y seguridad. No es para todo el mundo ni para un primer vuelo con miedo, pero para quien busca emoción de verdad, es espectacular.
Vuelo de distancia: el más largo
Aquí el objetivo es aprovechar las térmicas —las corrientes de aire caliente que suben— para ganar altura y volar más tiempo y más lejos. Es la modalidad que más se acerca a la esencia del vuelo libre: estar arriba, planeando, el máximo posible. Perfecta si ya has volado y quieres una experiencia más completa.
Entonces, ¿cuál elijo?
- Quieres calma y paisaje → vuelo de bautizo.
- Buscas adrenalina → vuelo acrobático.
- Quieres volar mucho tiempo y la experiencia más completa → vuelo de distancia.
Tienes el detalle de cada modalidad, con precios y duración, en la página de vuelos en parapente.
Elige tu vuelo y reserva
Bautizo, acrobático o distancia: tú eliges cuánta emoción quieres.
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